Vanitas
Todos estos objetos invitaban a la conversión, pero también hablaban de la melancolía de la vida incierta. Asociaban la una a la otra, como las pinturas de paisaje empezaron combinando la naturaleza con una escena de género que les había servido de coartada.
A las vanidades, como a los paisajes, les llegó el momento de cobrar su independencia. Entonces dejaron las apariencias del discurso religioso; la melancolía esencial fue gustada por sí misma; dulce y amarga, fruto demasiado maduro del otoño, traducía el sentimiento permanente de esa presencia constante y difusa de la muerte en el corazón de las cosas, arrojando sobre toda la vida un velo de emoción.
Philippe Ariès, El hombre ante la muerte.

No sólo la explicación del mundo físico ha desertado los ámbitos de la religión; ya ni siquiera se necesita para la melancolía y la culpa.
Thanks for this thought provoking post.
Sí señor. Mucho interesante, alguno alucinante, no me interesan mucho contadísimas cosas. Y me falta mucho por ver.
Aquí ando, cheirando en qué andáis, tal como quedamos. Soy Jorge. Ahora que charlamos en uno de esos largos lapsos de tiempo que no nos vemos (el mundo se acorta en las grandes distancias y se hace inmenso entre vecinos), estaré pendiente de cuando en vez de vuestras anotaciones.
Me gustaría que vierais el vídeo que he colgado de la realización de FIELD de Antony Gormley en Barbotina (si los plugins y los santos codecs así lo permiten).
Ósculos para ambos entrambos.
YORCH.
-Para desgracia nuestra, supongo, Predicador. No sé cuál será la fuente original, pero recuerdo que desde pequeños ya se nos advertía, en catecismos y demás lecturas piadosas, de la tristeza y desesperanza propias del estado de ateísmo.
-You’re welcome, christie. It’s always a pleasure to see you here.
-Estamos encantados de tenerte por aquí, Jorge. Abrazos y salud.