Ayer estuvimos en Vila Nova de Cerveira, visitando su Bienal de arte. Había lo de siempre, el tipo de clones aburridos y pasados que produce esta clase de eventos. Pero tras la penitencia vino el pecado: la obra de Pascal Nordmann; no recuerdo exactamente cuándo me encontré con algo que me gustase tanto en una exposición de arte.

Esta entrada fue publicada el Martes 4 de Septiembre de 2007 a las 16:03 y está archivada en la categoría Artista invitado. Puedes seguir los comentarios a través del feed RSS 2.0. Además, si quieres, deja tu comentario, o haz un trackback desde tu web.